Desde hace tres meses, el equipo terapéutico y de voluntariado de la Fundación anda CONMiGO acude diariamente a la Unidad de Estancia Breve Infanto‑Juvenil del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda para acompañar a adolescentes que atraviesan momentos de especial vulnerabilidad emocional.
En este tiempo, el proyecto ha acompañado aproximadamente a 160 jóvenes, ofreciendo espacios de regulación, juego terapéutico y vínculos en un entorno clínico que, por naturaleza, suele ser exigente y desconcertante para ellos.
El equipo está formado por psicólogos, terapeutas ocupacionales, logopedas, psicopedagogos, trabajadora social y voluntariado
especializado. Juntos llevan cada día materiales que parecen simples juegos, pero que funcionan como herramientas de regulación emocional, estructura y contención.
¿Cómo se vive un día en el hospital?
Cada visita es distinta. El equipo entra sin saber con exactitud a quién acompañará ni qué necesidades aparecerán. No hay dos días iguales, pero sí un propósito común junto al equipo sanitario: ofrecer un espacio de juego y acompañamiento no clínico que complementa una estancia humanitaria.
Durante uno de esos días, el equipo acompañó a un adolescente de 15 años que acababa de ingresar tras su primer brote psicótico. Con un nivel de activación muy alto, se sentó frente a un parchís. La simple dinámica repetitiva y predecible del juego le permitió bajar la intensidad, reubicarse y comenzar a relacionarse desde un lugar más seguro.
Luego, fue el turno de un adolescente que, en actividades grupales, suele mostrarse desafiante y disruptivo. Cuando se le ofreció elegir, tomó una hoja y comenzó a doblar aviones de papel. Ese gesto, aparentemente simple, le ofreció algo que necesitaba: silencio, control y estructura. Cada avión lanzado fue una forma de regularse y conectar sin conflicto.
En otra ocasión, el equipo acompañó a un joven con una larga trayectoria de recursos previos. En su segundo ingreso en la Unidad, encontró en el juego de cartas “Pelusas” un espacio claro, predecible y accesible. Allí no era un caso complejo: era un chico que podía disfrutar, participar y estar a su ritmo.
Estos momentos, breves pero significativos, muestran cómo el clima emocional de la unidad puede transformarse en cuestión de minutos.
El taller grupal que transforma las tardes de los miércoles
Cada miércoles a las 16:00 h, la Unidad cambia por completo. Hasta once adolescentes participan en el taller grupal de juego, un espacio lleno de movimiento, risas y cooperación.
Dinámicas como el “Dobble XXL”, juegos de mímica o propuestas de movimiento les permiten recuperar la normalidad propia de su edad, compartir con otros y sentirse parte de un grupo, aunque sea solo por un rato.
En ese espacio, los jóvenes dejan de ser únicamente pacientes: vuelven a ser adolescentes que juegan, se expresan y se relacionan.
«Cada acompañamiento nos recuerda que, incluso en los momentos más duros, el juego abre un espacio donde los adolescentes pueden respirar, sentirse vistos y encontrar calma. No son grandes gestos: son instantes pequeños, pero profundamente transformadores», comentó Elena Hereza, trabajadora social de la Fundación anda CONMiGO.
Gracias al convenio firmado entre la Fundación anda CONMiGO y SERMAS, este proyecto tiene una duración inicial de cuatro años, renovable.
De igual manera, la Fundación está impulsando nuevas vías de financiación con el objetivo de extender el proyecto a otros hospitales de la Comunidad de Madrid, ampliando su alcance y mejorando la experiencia de ingreso de un número creciente de jóvenes y sus familias.

